domingo, 3 de enero de 2010

No, no es necesario que lo entiendas,
porque nunca le ha servido la razón al corazón,
el corazón no piensa.
No mi vida, ¿para que te esfuerzas?
no me tienes que explicar,
siempre amaré tu libertad por mucho que esto duela.
Y si, entiendo que quieres hablar,
que a veces necesitas saber de mi,
pero no se si quiero saber de ti,
viviré así, seguiré así, pensando en ti.
Suelta mi mano ya por favor,
entiende que me tengo que ir,
si ya no sientes más este amor,
no tengo nada más que decir.
No digas nada ya por favor,
te entiendo pero entiéndeme a mi,
cada palabra aumenta el dolor
y una lágrima quiere salir.
Por favor, no me detengas,
siempre encuentro la manera de seguir
y de vivir aunque ahora no la tenga.
No mi vida, no vale la pena,
¿para que quieres llamar?
Si la que era yo, ya no va a estar,
ésta es la última cena.

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