domingo, 4 de octubre de 2009

No intentes disculparte,
no juegues a insistir,
las excusas ya existían antes de ti.
No me mires como antes,
no hables en plural,
la retórica es tu arma más letal.
Voy a pedirte que no vuelvas más.
Siento que me dueles todavía aquí, adentro.
Y que a tu edad sepas bien lo que es
romperle el corazón a alguien así.
No se puede vivir con tanto veneno.
La esperanza que me ha dado amor
no me la dio más nadie, te juro, no miento.
No se puede vivir con tanto veneno,
no se puede dedicar al almaa acumular intentos,
pesa más la rabia que el cemento.
Espero que no esperes que te espere
después de mis veintiséis.
La paciencia se me ha ido hasta los pies
y voy deshojando margaritas.
Y mirando sin mirar
para ver si así te irritas y te vas.

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