Entonces llegaste vos,
con tus aires de señor,
y sin pedirme permiso,
me robaste el corazón.
Me queda solo un rincón
sin invadir con tu olor,
me tocaste y ya sabias,
que en tus redes yo caía.
No te importa
que me muera de dolor,
que te mire y sienta que
hoy sos el hombre de mi vida.
No te importa,
ya no lo niegues más.
Ya no me podés curar,
nadie cura mis heridas, nadie más.
Ya no hay sueños rosas,
cada día hay mas tristeza,
ya no creo el cuento,
de príncipe y princesa.
Quisiera escuchar tu voz,
diciendo con amor
que querés estar conmigo,
pero es solo una ilusión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario