miércoles, 17 de febrero de 2010
Me enseñaste a no fumar sin desayuno, me enseñaste a dividir, que la suma de uno y uno siempre es uno, si se aprende a compartir. Me enseñaste que los celos son traviesos que es mitad falta de sesos y mitad inseguridad. Me enseñaste a ser pareja en libertad, me enseñaste que el amor no es una reja y que es mentira la verdad. Me enseñaste que no es bueno el que te ayuda, si no el que no te molesta. Me enseñaste que abrazada a tu cintura todo parece una fiesta. Me enseñaste muchas cosas de la cama que es mejor cuando se ama y que es también para dormir. Me enseñaste entre otras cosas a vivir. Me enseñaste que una duda, puede más que una razón, pero fallaste mi gurú, se te olvidó enseñarme qué hago si no estás tú. Me enseñaste de todo excepto a olvidarte, desde filosofía hasta como tocarte, a saber que el afrodisíaco más cumplidor, no son los mariscos sino el amor, pero no me enseñaste a olvidarte. Me enseñaste de todo excepto a olvidarte, a convertir una caricia en una obra de arte, a saber que los abogados saben poco de amor y que el amor se cohíbe en los juzgados, pero no me enseñaste a olvidarte. ¿Donde se apaga el amor que quedó? No encuentro el interruptor. Si hay que aceptar que nuestra historia voló, ¿De dónde saco el valor?
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