domingo, 3 de enero de 2010

Ganas de huir,
de no verte ni la sombra,
de pensar que esto fue un sueño o una pesadilla,
que nunca apareciste,
que nunca has existido.

Ganas de besarte,
de coincidir contigo,
de acercarme un poco y amarrarte en un abrazo,
de mirarte a los ojos
y decirte bienvenido.

Que ganas de rozarte,
que ganas de tocarte,
y acercarme a ti y golpearte con un beso,
de fugarnos para siempre,
sin daños a terceros.

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