Ganas de huir,
de no verte ni la sombra,
de pensar que esto fue un sueño o una pesadilla,
que nunca apareciste,
que nunca has existido.
Ganas de besarte,
de coincidir contigo,
de acercarme un poco y amarrarte en un abrazo,
de mirarte a los ojos
y decirte bienvenido.
Que ganas de rozarte,
que ganas de tocarte,
y acercarme a ti y golpearte con un beso,
de fugarnos para siempre,
sin daños a terceros.
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