por ejemplo, hay gente que les gusta comer fast food y a otros que les gusta cocinar durante horas ¿Y eso por qué? La respuesta es porque somos así, está en el ser.
te amo muchísimo sofi linda ♥
Cuando uno dice "si, acepto" ¿sabe en realidad qué es lo que está aceptando? ¿Será que amar no se trata de fundirse y perderse en el otro? ¿Será que se trata de dos individuos que crecen juntos? ¿Saben realmente ustedes lo que es un compromiso? Comprometerse no es comprarse un par de anillitos de morondanga y andar, es jugársela por el otro, pinte buena o pinte mala. No van a tener que subir al ring ya más de a uno, van a subir los dos, las piñas van a ser para los dos, aunque los triunfos también van a ser para los dos. en realidad Es un amor tan grande el compromiso que no pensás en nada más,funca cuando es de a dos. ¿Qué significa una pareja? Cuando dos personas deciden unir sus vidas, ¿qué están decidiendo? ¿Qué están diciendo cuando dicen si, acepto? Al decir "si, acepto" uno está aceptando lo que ama del otro, pero también acepta lo que no le gusta del otro. Aceptar es dejarse amar, aceptar es un desafío. Es una aventura de dos, es dar sin especular con recibir, y es recibir sin sentir la necesidad de dar o la obligación de devolver esto que uno recibe. Aceptar al otro, es tenerle fe; respetar sus tiempos, sus espacios; entender sus silencios y esperar sus señales. Para aceptar primero hay que conocer lo que se ve del otro y lo que no se ve, y así puedo decir te conozco, y porque te conozco te elijo, y porque te elijo te acepto, y porque me aceptas soy feliz. También acepto la sorpresa, porque siendo dos al volver a casa, ya no encontraré todo como lo dejé, habrá otro, con su mundo, un mundo que engrandece el mío. Hay que saber cual es el debe y el haber. Aceptar al otro, es aceptar lo mejor de nosotros mismos, porque quien nos elige, nos devuelve puro amor, amor por amor, y a semejante amor por supuesto le digo: si, acepto.
Ver felices a las personas que te importan. Reir hasta que te duéla el estomago. Escuchar una canción que despierta un sinfín de recuerdos. Cuando te compras lo que justo buscabas. Darte cuenta de que nunca estás solo. Las nubes blancas sobre el cielo azul. Verse reflejado en otros ojos. Los abrazos que no te esperas. Compartir momentos con seres queridos. Las sonrisas entre desconocidos. Captar en una fotografía los momentos especiales. Soñar despierto. Las cosquillas en el estomago cuando ves a esa persona tan especial. Los rayos de sol al colarse en tu ventana. El sonido del mar. Sentir la arena sobre tu cuerpo. Mirar las estrellas. No perder al niño que llevamos dentro. La confianza. Que te agarren fuertemente de la mano. Un beso inesperado. Que alguien te diga que te ama. Mirar un atardecer. Llorar de emoción. Compartir una charla. Reencontrarse. Disfrutar de cada momento. Bailar locamente. Cantar como si nadie te estuviera escuchando. Que alguien te sorprenda para bien. Gritar. Sentir el viento en tu cara.
La soledad se hace carne en mí y la noche parece un desierto; pero llegas tú con tu hermosa luz y te declaras dueño de mis sueños. El tiempo viste un color azul, parecido a un suspiro del cielo; de sólo saber que te voy a ver y a regalarte todos mis momentos. Vas a verme llegar, vas a oír mi canción, vas a entrar sin pedirme la llave. La distancia y el tiempo no saben la falta que le haces a mi corazón. ¿Por que puedo callar mis palabras y escucharte en el viento hablar? ¿Por que puedo soñar para verte y tenerte aún sin soñar?
Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano & encadenar un alma. Aprende que amar no es apoyarse en alguien y compañía no siempre significa seguridad. Y empieza a aprender que los besos no son contratos ni los regalos, promesas, y empieza a aceptar sus derrotas con la frente alta y la mirada al frente, con la gracia de una mujer, no con el dolor de una criatura. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende. Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día lloraras por aquellos que dejaste ir. Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible. Verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, extrañaras terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Y aprendes que en realidad puedes resistir, que eres fuerte de verdad, que vales de verdad, y aprendes, y aprendes...con cada adiós, aprendés.
Parece que llegó el otoño. El otoño… que estación inmunda realmente. Deprime muchísimo, porque, ¿a quien le gusta el otoño? Algunos dirían que no hay tal crisis, pero en este caso creo que si la hay. En otoño se marchitan las flores, las horas de luz se acortan, vienen los días fríos. El otoño llega sigiloso, casi sin avisar, despacha al verano y nos deprime a todos. El otoño es triste, es sinónimo de nostalgia ¿y qué es la nostalgia? El sufrimiento de recordar algo que tuviste, ya no tenés, ni vas a tener. La nostalgia es un viaje al pasado, a la niñez al recuerdo de alguien que ya no está. En otoño los colores empiezan a morir. En otoño la vida se ve detrás de una ventana. En el otoño uno quisiera estar en otro parte. El otoño vuelve todo tan, tan triste. El viento, la lluvia, y la nostalgia lo confirman, llegó el otoño. El otoño es la vejez del año, es el ocaso de los sueños, es una porquería. Nos invade una angustia inexplicable, estamos como peluquero sin cepillo, perdidos. El otoño llega y va invadiéndonos poco a poco enfriándonos el alma y los sueños. El otoño nos encierra dentro de nuestra casa y dentro de nuestra alma. En otoño todo muere, falta tanto para que vuelva a renacer. El otoño es como el bucle, ni lacio ni rulo, es algo indefinido, terminó el calor pero no llegó el frío. El otoño huele a amenaza, es una brisa fría que presagia dolores. El año termina cuando empieza el otoño, es época de balance, y lo primero que uno cuenta es el debe. El otoño desconcierta, el otoño nos pone en aprietos. Por algo dicen que la primavera es el nacimiento, el verano la vida, el otoño la agonía y el invierno la muerte.
Sin la gritería que antecede a un fiasco, sin el protocolo de un buen bofetón, sin el argumento de un pecado ilustre o el presentimiento de una anomalía que amerite el caso. Sin la antología de reproches básicos, sin el ejercicio de memorias turbias, sin algún ataque de mamitis crónica o el antecedente de un chisme siniestro que lo explique todo. Sin decirme nada, sin decir por que, sin una coartada o una explicación, sin una mentira escrita en un papel, sin las cursilerías típicas del caso, sin decirme nada, sin decir por que se fue... Y yo pensando en él como si fuese único aferrado a su ausencia como si fuese sólida, pidiéndole a la vida que quizás la química lo devuelva buscando algún beso mágico.